El infierno comunica...
Hace unos minutos llamaba al número de información de Movistar, el 666. En estos momentos no podemos atenderle. Inténtelo de nuevo más tarde. ¿Qué se supone que están haciendo? ¿Estaban en el baño? ¿Estaban tomándose el café de media tarde? ¿Botelleo? ¿Cena con los colegas? ¿Orgía?. No me gusta la sensación de pagarle los vicios a otros... Aunque lo más probable es que estuvieran reiniciando güindous equispé.
El número que se fue de vacaciones...
A finales del año pasado me llegó al laboratorio un calendario de una empresa de mensajería. En ese calendario faltaba un día: el 16 de agosto. Un mes después, me llegó otra vez el mismo calendario con todos sus días (incluído el 16 de agosto) y la siguiente carta:
El número que se fue de vacaciones
Había un número que soñaba con ser importante, ser un número de lotería, pertenecer a una increíble fórmula matemática, adornar una tarta de cumpleaños o incluso un número en un botón de ascensor, todo el día encendido y en contacto con los humanos... pero le había tocado ser un número de calendario, sin moverse todo el año y además en agosto con todo el mundo de vacaciones.
El calendario había quedado magnífico, a todo el mundo le encantaba, pero... ¡Sorpresa!, el número 16 se había ido de vacaciones.
Este calendario que tiene ahora en sus manos, se ha vuelto a imprimir con el número 16 incorporado en el mes de agosto, porque en ... todos los días son importantes, no hay días de vacaciones, estamos operativos en más de 130 oficinas propias en todo el mundo,
24 horas del día, 7 días a la semana,
365 días al año.
Mis mejores deseos para el 2006.
¿Qué pensáis, que fue un error humano o una estrategia de marketing?
El número que se fue de vacaciones
Había un número que soñaba con ser importante, ser un número de lotería, pertenecer a una increíble fórmula matemática, adornar una tarta de cumpleaños o incluso un número en un botón de ascensor, todo el día encendido y en contacto con los humanos... pero le había tocado ser un número de calendario, sin moverse todo el año y además en agosto con todo el mundo de vacaciones.
El calendario había quedado magnífico, a todo el mundo le encantaba, pero... ¡Sorpresa!, el número 16 se había ido de vacaciones.
Este calendario que tiene ahora en sus manos, se ha vuelto a imprimir con el número 16 incorporado en el mes de agosto, porque en ... todos los días son importantes, no hay días de vacaciones, estamos operativos en más de 130 oficinas propias en todo el mundo,
24 horas del día, 7 días a la semana,
365 días al año.
Mis mejores deseos para el 2006.
¿Qué pensáis, que fue un error humano o una estrategia de marketing?
SOS (socorro, osea, sálvame)
Este es un llamamiento de auxilio y socorro a la cibercomunidad de bloggers de España (y Portugal). Llevo una hora dando vueltas buscando aparcamiento. He estado a punto de atropellar a una vieja, de comerme dos pivotes, de rayar el coche y de hacer un trompo y “alunizar” en el gimnasio aprovechando que había clase de spinning con Jose.
En un momento de agonía he puesto “Love song for a vampire” de Annie Lennox a tó trapo y he bajado las ventanillas. Una adolescenta con gafas me ha mirao con cara de “este es raro, raro, raro”. He optado por volver a subir las ventanillas...
Fijaos si estoy mal que hasta estoy parándome en los pasos de cebra. Estoy sobreviviendo al hambre de estas horas gracias a una caja de galletas con tropezoncillos de chocolate que me había comprado para guardar en el trabajo. Como me he resignado a no poder aparcar el coche, me he subido a la acera, he sacado mi portátil y me he conectado de gorra a la red de algún vecino que se ha dejado la red inalámbrica abierta... Creo que voy a dormir aquí. ¿Podría alguien avisar a mis compañeros de piso para que no se preocupen por mí y que me cojan una mudica limpia para mañana? Chas gracias majetes.
El camarote de los Hermanos Marx
Fin de semana en Pensión López-Garro: confort, tranquilidad, paz y buenos precios. Ideal para parejas que llevan semanas de abstinencia y que necesitan purgarse de estrés laboral y/o estudiantil. Pues bien. Nada más llegar me encuentro una motanca en la puerta. Claro, yo que sé con quién me juego los garbanzos me imagino que aquí mi cuñao aún no se habría ido. Lo que no imaginaba era tener allí a sus quince amigos más cercanos armando bulla y con el radiocasé a tó lo que daba. Total, que comienza la misión de paz de la ONU, recordándole a mi Churri del Amor que no deje que el karma se le disloque, que se concentre en el chi, que lo lleve al tao, que recuerde las clases de respiración para parturientas, que no chille, no que no golpee, que no pegue y, sobre todo, que no saque la recortada de debajo de la cama, que las armas las carga el diablo. Respiremos hondo. Mierda, cuando ya casi lo tenía controlao aparece mi otro cuñao, el que se parece a Juan Diego Botto tanto como mi Churri del Amor a Keanu Reeves. De noche, todos los gatos son pardos. Como hombre prevenido vale por dos, saco los dardos tranquilizantes del bolso (aka, mariconera) y le disparo uno a José Luis por la espalda, después de varios avisos. Mi churri cae al suelo. Le limpio la espuma y le pongo una servilleta en la boca para que no se muerda la lengua. Me lo llevo al ZigZag a que se me despeje un rato. Ains, qué duro es tener un amor Skyzos...
Después de engullir unas cuantas calorías y una ensalada de piña con gambas que apestaba a pescao volvemos la pensión López-Garro, que había recuperado su quietud y su calma, su paz... y nos sumergimos en la bañerita. Qué bonito todo, qué majas las velas, qué bien olían las sales de baño, cómo me gusta Sade... ejem... Momento romántico con copas de cava catalán (no, nosotros no hacemos boicot a los productos catalanes) patrocinado por la cesta de navidad de Jesús. ¿Cariño, por qué no le quitaste el precinto de plástico a la botella de cava antes?... Me acordé de aquella regla de oro del amante del vino: intenta no calentar la botella demasiado... Vamos, que nos faltó agarrarla con la entrepierna para arrancarle el p**o precinto... La próxima vez como la Pantoja: champán del bueno.
Total, que una cosa lleva a la otra...
*****************************CENSORED*******************************
Y al día siguiente llamamos a MEG para comer. Por cierto, qué majas le quedaron las patatas fritas a la jodía. Ya de sobremesa, yo sentí que el sueño me atrapaba, y decidí acostarme a dormir una breve siesta de tres horas. Claro, mi cuñao y su señora volvieron a aparecer por allí y tuvieron el disgusto de verme dormir a pata suelta y ronquidos al viento en el sofá de la buhardilla... ¿Para qué quiero más integración familiar?.
Y Antonio (Sr. De Omicron Persei 8) y Carlos (Sr. Crawlertls) vinieron a tomar café. Risas varias, muchas de ellas a mi costa por haber entrado en "modo Rainman" tras la siesta (tengo un despertar muy malo) y muchas otras a costa de la argolla/aldaba que se puso el Sr. Crawlertls en el pezón derecho y de los dolores que le provocaba...
Inciso.
Me gustaría hacer una petición a la RAE. Se trata de una modificación de la expresión “dar igual 8 que 80”. Claro, en determinados contextos va muy bien, pero cuando se habla de las edades de las personas con las que alguien ha podido tener sus más y sus menos, ejem, digamos, en la cama, tanto el límite superior como el inferior introducen problemas, bien sea con la justicia, por no cumplir con la edad mínima o con el estómago, si se llega a ser un “asalta asilos”. Acordamos dejarlo en esos casos en un “dar igual 16 que 57...”. Mucho más apropiado, dónde va a parar.
Fin del inciso.
La noche del sábado muy bien: cena en BanCal, cervezas en Sentío, Sentío Noche, un rato en B12 y un par de bares más... y otra vez al Sentío Noche. Saludos y a casa.
*****************************CENSORED*******************************
Y desayunamos, y vemos Martin (Hache) y vuelta a comer (saludos nuevamente a mis cuñaos) y antes de que vuelva a verlos pasar por la puerta del comedor por enésima vez en este fin de semana de paz y tranquilidad, (snif, snif) nos despedimos afectuosamente y hago mutis por el foro.
¡¡Qué falta me hacía reirme dos días seguidos!!
Después de engullir unas cuantas calorías y una ensalada de piña con gambas que apestaba a pescao volvemos la pensión López-Garro, que había recuperado su quietud y su calma, su paz... y nos sumergimos en la bañerita. Qué bonito todo, qué majas las velas, qué bien olían las sales de baño, cómo me gusta Sade... ejem... Momento romántico con copas de cava catalán (no, nosotros no hacemos boicot a los productos catalanes) patrocinado por la cesta de navidad de Jesús. ¿Cariño, por qué no le quitaste el precinto de plástico a la botella de cava antes?... Me acordé de aquella regla de oro del amante del vino: intenta no calentar la botella demasiado... Vamos, que nos faltó agarrarla con la entrepierna para arrancarle el p**o precinto... La próxima vez como la Pantoja: champán del bueno.
Total, que una cosa lleva a la otra...
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Y al día siguiente llamamos a MEG para comer. Por cierto, qué majas le quedaron las patatas fritas a la jodía. Ya de sobremesa, yo sentí que el sueño me atrapaba, y decidí acostarme a dormir una breve siesta de tres horas. Claro, mi cuñao y su señora volvieron a aparecer por allí y tuvieron el disgusto de verme dormir a pata suelta y ronquidos al viento en el sofá de la buhardilla... ¿Para qué quiero más integración familiar?.
Y Antonio (Sr. De Omicron Persei 8) y Carlos (Sr. Crawlertls) vinieron a tomar café. Risas varias, muchas de ellas a mi costa por haber entrado en "modo Rainman" tras la siesta (tengo un despertar muy malo) y muchas otras a costa de la argolla/aldaba que se puso el Sr. Crawlertls en el pezón derecho y de los dolores que le provocaba...
Inciso.
Me gustaría hacer una petición a la RAE. Se trata de una modificación de la expresión “dar igual 8 que 80”. Claro, en determinados contextos va muy bien, pero cuando se habla de las edades de las personas con las que alguien ha podido tener sus más y sus menos, ejem, digamos, en la cama, tanto el límite superior como el inferior introducen problemas, bien sea con la justicia, por no cumplir con la edad mínima o con el estómago, si se llega a ser un “asalta asilos”. Acordamos dejarlo en esos casos en un “dar igual 16 que 57...”. Mucho más apropiado, dónde va a parar.
Fin del inciso.
La noche del sábado muy bien: cena en BanCal, cervezas en Sentío, Sentío Noche, un rato en B12 y un par de bares más... y otra vez al Sentío Noche. Saludos y a casa.
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Y desayunamos, y vemos Martin (Hache) y vuelta a comer (saludos nuevamente a mis cuñaos) y antes de que vuelva a verlos pasar por la puerta del comedor por enésima vez en este fin de semana de paz y tranquilidad, (snif, snif) nos despedimos afectuosamente y hago mutis por el foro.
¡¡Qué falta me hacía reirme dos días seguidos!!
Una ardilla con pretensiones
En época de exámenes el campus es un lugar muy tranquilo. Sin el alboroto de los estudiantes haciendo peyas, sin grupillos fumando en los descansos, sin parejas dándose el lote en los bancos, el camino entre el SACE y las facultades aparece despoblado, sólo salpicado por batas blancas y algunas señoras que, en chandal, pasean.
En el aulario había un exámen de genética. Eran las cinco de la tarde de un día demasiado luminoso para ser febrero. En el quicio de la puerta, agarrada al borde, ella miraba hacia el interior, escuchando atenta. Parecía una estudiante más, una que no se había atrevido a probar sus conocimientos, pero que esperaba a sus compañeros que sí habían decidido probar suerte. Miraba atenta al interior y esperaba. Quizás en septiembre tuviera más suerte.
Era un día felíz, porque los cromatogramas prometían resultados, porque los experimentos funcionaban, porque hacía sol, porque el tiempo era de primavera (mierda, tenía que haber puesto una lavadora), porque hasta las ardillas esperaban a la puerta de las clases y sus miradas parecían tener esperanza de aprobar en septiembre.
Era un buen día. Y ese día tan felíz acabó tan felíz como prometía, abrazado a tí en el sofá.
Una manico pintura
Hacía un par de meses que no me dignaba a escribir por estos lares, por desidia y falta de tiempo en proporción 1:1. A decir verdad echaba de menos los comentarios, a pesar de que me refugiaba en las historias de otros, especialmente en Nepomuk y sus viñetas. Además, mi novio y mi ex-novia me increpaban para que volviera. Por esto, ahora vuelvo con ganas de contar más cosas y poner más y mejores linkes... Y hacer un poquico de terapia... Por eso he empezado por cambiarle el nombre al blog. Espero que os guste.
Un abrazo a todos...
Un electroduende con mucho duende
(Aka: Las cosas de las tesis y de las tesinas)
Yo tengo una amiga. Bueno, en realidad tengo más, pero ahora mismo sólo voy a hablar de ésta, porque así lo pide mi guión. El caso es que yo tengo una amiga a la que llamaremos Electroduende. Electroduende trabaja delante de un ordenador. Ella hace ecuaciones.
Un ejemplo de ecuación es y=a+b*x, pero esta ecuación es una ecuación muy vieja y que ya fue inventada hace mucho tiempo, tanto que ya nadie se acuerda de quién la inventó. Además, casi todo el mundo la conoce y la comprende, por lo que inventarse una ecuación así no tiene mucho mérito. Hay otras ecuaciones como E=m*c2, que es una ecuación mucho más moderna y que inventó un señor de pelo blanco y bigote, hace ahora 101 años... o algo así. Esta ecuación la conoce bastante gente, pero no todo el mundo la comprende. Yo sólo la comprendo un poquito.
Mi amiga Electroduende se inventa ecuaciones muy chungas, muy complejas, que hablan de electrones y de las cosas que hacen los electrones. Como en los últimos años se ha inventado muchas ecuaciones, su jefa, que también inventa ecuaciones y que sabe mucho de este tema, le ha dicho que las encuaderne, que ponga unas líneas explicando lo que significan y que esa es su tesis.
Y allí está mi amiga Electroduende, inventando ecuaciones para su tesis.
Esta tarde he hecho una visita a Electroduende. Me gusta visitar a Electroduende porque siempre te recibe con una sonrisa. Además, habla muy flojito, y a mí me gusta la gente que habla así. Además Electroduende tiene una mirada sincera y alegre, y me anima mucho hablar con ella, porque te comprende, aunque hables de pe-ce-erres o de efe-ce-emes, o de 4200 genes o de lo mucho que te duelen las piernas después de una clase de spinning. Electroduende además siempre tiene golosinas para las visitas. Cuando vino de Alemania trajo mil clases de chocolates, aún le quedan turrones de Navidad y se provee de galletas para luchar contra el hambre y contra el cansancio.
Este post se lo dedico a Electroduende, porque con sus silencios y con sus palabras es más importante en mi vida de lo que a veces podría parecer.
Muchas gracias Electroduende.





