La hermandad de los pantalones viajeros.
En mi juventud, en el albor de los tiempos, yo tenía un toque característico, personal e intransferible: era capaz de leer los títulos de la cartelera y escoger las películas: más pastelosas, más raras o peores del momento.
Hacía tiempo que no lo ponía en práctica, supongo que porque al final me rendí a la evidencia de mi total falta de criterio y me dejaba asesorar, pero la noche del lunes, aburrido en casa de ciudadanos-patriarcas, ante el terror de la dictadura del mando a distancia de ciudadano-bróder, y sin ganas de ponerme a trabajar (el estrés pre-post-vacacional existe y no se sabe qué es peor...) puse otra vez en marcha mi toque. La elección fue la siguiente: "Uno para todas".
La verdad es que este título que le han puesto en país-cañas-y-tapas no dice mucho de la peli en sí. Perfectamente podría tratarse de una peli porno de Nacho Vidal, una revisión gay-drag del clásico lema de los tres mosqueteros (Dartaqueen y las tres mosqueperras) o casi cualquier cosa. Otro tema es el título original: "The sisterhood of the traveling pants", traducido a idioma-cristiano, "La hermandad de los pantalones viajeros". La verdad es que si se hubiera llamado así en español ni de coña se me ocurre ir a verla. Un punto para el equipo de marketing
El tema es que la protagonizan cuatro chicas de 16 años. Grandes amigas las cuatro: sus madres se conocieron cuando estaban embarazadas de ellas y todas nacieron en el plazo de una semana. Siempre han estado juntas, hasta ese verano, que les toca separarse. Una se va a una isla griega a conocer a sus abuelos. Otra va a Mexico a un campo de trabajo de fútbol. La tercera va a pasar el mes con su padre, que está divorciado de su madre y vive en otro estado. La última se queda trabajando en casa porque necesita el dinero...
Unos días antes de separarse, se van de compras y todas se prueban un pantalón. El pantalón les queda estupendamente a las cuatro, a pesar de que está más que claro que cada una tiene una talla de pandero más que distinta. Lo achacan a la magia, le atribuyen propiedades maravillosas, lo compran y deciden "compartir el pantalón mágico", estableciendo un decálogo de normas propias de cualquier hermandad llamada "las chicas de la casa del árbol". En sus vacaciones los tendrá cada una una semana y se lo irán pasando por correo (a las muy hijaputas las vacaciones les duran un mes y a pesar de que atraviesa medio mundo, correos funciona que ni en sueños...)
Lo sé, me he metido a ver una comedia adolescente. Pero en mi defensa os diré que no es mi culpa, es el toque, mi maldición personal que me obliga a hacer estas cosas...
En mi defensa diré que no todo era malo. Lo mejor de la peli era el ligue griego que se echa la más pánfila de las cuatro. La tía va y se liga a un mozalbete que está pa ponerle un piso y hacerle un hombre...
Moraleja: antes de ir al cine, échale un vistazo a la Fotogramas.
Niño exhibicionista (por dos letritas de ná)
Esta noche, hace un ratico, me ha venido a la mente cierta anécdota de tierna infancia. Era yo crío, casi de teta, a pesar de ya se adivinaban mis tendencias marigueis, quizás a mitad de tercero de la E.G.B., cuando Don Flantuplo lanzó la pregunta a la clase:
-¿Qué profesión queréis tener de mayores?
-Veterinaria.
-Policía
-Futbolista.
¿Y tú, shepperd?
Y aquí servidor, que era –y es- un repelente niño Vicente, se acordó de los libritos a todo color de la Enciclopedia de las Ciencias Naturales, escrita como todos recordaréis por los Snorkels, y en la que había leído que el Naturalista era el encargado de velar por el medio ambiente, animales y plantas, de estudiarlos y cuidarlos. Y a mí me salió del alma, con tono de repipi ensayado y sonrisa de aspirante a niño más pedorro del año:
-Naturista.
Seguro que habrá quien piense que ya se me veían por aquél entonces las ganas de ir enseñando la pirindola por medio mundo. Lo que es cierto es que ese día a Don Flantuplo le salió otra cana en el bigote y a punto estuvo que se le cayeran los pantalones al suelo de la impresión.
Terror negro y crujiente.
Son muchas y malvadas.
Las odiamos porque nos asustan y asaltan. Por el ruido que hacen al morir. Porque aunque estén sin cabeza desde hace más de 12 horas y una fila de hormigas escarbe en su interior siguen moviendo las patas intentando darse la vuelta. Las odiamos porque tienen su propia canción, (envía politono, sonitono o realtono seguido de la palabra clave cucaracha al...). Porque vuelan y saltan. Porque tienen antenas. Porque no hablan ni huelen. Porque dan calambre. Porque parecen dátiles secos. Poque nos acechan en la oscuridad.
En los círculos cinematográficos se cuenta que Hitchcock pretendió rodar la historia de un tranquilo pueblo costero que era atacado por cucarachas enloquecidas, pero los productores sólo le permitieron hacer la película cuando las cambió por inocentes pajarillos.
Herman@, únete a nosotr@s en la operación desaparición cucal: mátalas, písalas, gasealas, bárrelas, extermínalas. Un mundo mejor es posible.
Mi primer post!!
Conseguídolohe.
Ya tengo un blogue !! (léase la "e" como dicha hacia dentro, algo gutural) y aquí está mi primer post. A ver, qué QenKs nene, que lo va a leer toa España y parte del ciberdespacio.
Pues nás, sólo daros la bienvenida a Abierto en canal, espero que os gusten mis posts y sobre todo, espero que no os reconozcáis (intentaré omitir nombres para no herir sensibilidades, pero he de decir para cubrirme las espaldas que todo parecido con la realidad es pura coincidencia y que el dueño de este blogue se reserva el derecho de admisión).
Creo que ya está.
Besos y abrazos para todos!!





