Un homenaje al legado social y cultural de una década irrepetible: los años 80.
Acerca de
Soy periodista y licenciado en Comunicación Audiovisual y tengo 26 años. Vivo en Alicante y me encanta el revival de los años 80 que vive nuestra sociedad. Espero que os guste el blog y que participéis.
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El segundo trabajo cinematográfico del gran creador de sueños, el productor y director de cine Jim Henson nos dejó boquiabiertos con esta gran película.
Es cierto, muchos me recriminaréis que no es para tanto. Pero quizá lo mejor de esta película no sea su guión ni por supuesto su historia.
Como una gran parte de las películas míticas de los 80, el argumento es algo tan simple y sencillo que, si se quisiera contar resumidamente, se podría decir en media hora.
Pero lo verdaderamente especial de esta película son sus efectos especiales y su maquillaje, sus canciones y todo el derroche de artesanía y de marionetas animadas que nadie como un Henson podría crear.
La historia es curiosa, forma parte de la galaxia de cine fantástico de nuestra querida década.
Los títulos de crédito dan paso a Sarah (Jennifer Connelly), una quinceañera que, enfrascada en sus historias de goblins y cuentos de hadas, recita incansablemente una novela de fantasía. Intenta recitarla toda, pero hay un fragmento que nunca llega a recordar. Poco después, la lluvia la obliga a abandonar junto a su perro el parque en el que se encontraba. Al llegar a casa, discute con su madre. Sarah se queja de los horarios y del paternalismo de sus padres y da la sensación de que la joven posee un punto de inmadurez, la típica "edad del pavo".
El rasgo de infantilismo de Sarah parece bastante claro cuando sus padres abandonan la casa y ella se queda enfurruñada jugando con sus coronas de flores a que es una princesa encerrada en un castillo, en realidad el castillo en el que su fantasía ha convertido su propia casa, y a su madre en la típica madrastra.
Los lloros y la pesada labor de canguro con su hermanito Toby pronto la lanzarán a invocar a los goblins para que se lo lleven lejos, después de narrar su gran drama personal en forma de cuento:
“Erase una vez, una jovencita cuya madrastra le obligaba siempre a quedarse en casa cuidando del bebé.
Y el bebé era un niño mimado, lo quería todo para él y la jovencita era prácticamente una esclava.
Pero lo que nadie sabía era que el rey de los goblins se había enamorado de la chica y le había dado ciertos poderes.
Así que una noche, cuando el crío había sido especialmente cruel con ella, llamó a los goblins pidiendo ayuda.
Dí las palabras correctas- dijo el goblin - nos llevaremos al bebé a la ciudad de los goblins y tú serás libre.
Pero la chica sabía que el rey de los goblins se quedaría al bebé en su castillo para siempre, para siempre, para siempre y lo convertiría en un goblin.
Y por ello, la chica sufría en silencio. Hasta que una noche, cuando estaba cansada después de todo un día de trabajo en casa y herida por las duras palabras de su madrastra, no tuvo más fuerzas para aguantar…
¡Ojalá vinieran los goblins y se te llevaran ahora mismo!".
Sus peores deseos acaban por cumplirse y allí aparece el flamante David Bowie, con un look más que discutible, para llevarse al pequeño al castillo de la ciudad Goblin, en la que él reina. Si Sarah no lo rescata en 24 horas, su hermanito se convertirá en un goblin más.
Sarah entonces deja a un lado sus juegos, y desafiando al rey Goblin, se aventura en el laberinto que la conducirá a la gran fortaleza. Ni qué decir tiene que lo mejor de la película son los personajes, "la fauna Henson", Hoggie, el amigo gruñón que ayuda a Sarah a pesar de su falta de capacidad para hacer amigos y a pesar de las amenazas del rey Goblin; el gigantesco, peludo y tierno Ludo; el hilarante y palaciego capitán Didimus y su cánido corcel; y cómo no, la oruga, el hada, los goblins, el sabio con dos cabezas, una de ellas un pájaro; los aldabones que hablan, la vieja recogebasuras que intenta alejar a Sarah del castillo con un espejismo...
El momento culminante es cuando Sarah se apresura en vano para alcanzar a su hermano Toby, ubicado enmedio de las imposibles escaleras diseñadas en los gráficos de Escher(ENLACE ALTAMENTE RECOMENDADO), como siempre, con uno de los tantos videoclips que amenizan el filme.
Sarah vence a Jareth, el rey Goblin, con la frase mágica que repetía al inicio de la película:
"Por increibles peligros e innumerables fatigas me he abierto camino hacia el castillo más allá de la ciudad de los Goblins, para recuperar al niño que me has robado. Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya y mi reino igual de grande. NO TIENES NINGÚN PODER SOBRE MÍ".
La película tiene muchos puntos cómicos y desde luego encanta por igual a niños y mayores.
Dentro del laberinto es una de mis películas favoritas de los 80. Cuando la vi la primera vez de pequeño me fascinó. Era una Nochevieja en la que había comido demasiado en casa de mi abuela (las típicas comidas navideñas en las que te empachas comiendo como un bestia), y aquella noche me quedé tranquilito en la mesa del comedor embobado delante de la tele y con el arbolito de Navidad a ver la peli de Henson.
Y me maravilló. No sólo los efectos especiales. La estética de los 80 es genial. La casa de Sarah, el tocador con espejo delante, los paisajes, pero sobre todo el universo ficticio que se ha creado Sarah. Cuando los padres discuten con ella, apenas se oye la voz del padre detrás de la puerta cuando se marchan a cenar fuera y cuando llegan a casa.
Es un universo sólamente posible cuando se es un niño, en el que el universo adulto ha desaparecido por completo, y es ajeno a toda lógica, de que las fantasías, a veces, se hacen realidad gracias a la imaginación. (La escena en la que Sarah es la reina de un baile cortesano típicamente de la Ilustración, con sus pelucas diceiochescas, rodeada de espejos, y recibe a un galante David Bowie, no puede ser más alusiva a ese micromundo de la protagonista. La vuelta a la realidad no puede ser más violenta: destrozando los espejos).
El personaje femenino (Sarah, Dorothy Gale, Alicia) siempre está metido en su mundo de ensoñaciones. Desafían a la lógica, a la razón, y le contraponen las leyes de la fantasía, de la imaginación. Sólo de esa manera todo es posible.
Y todas ellas acaban desafiando sus propios sueños, que en realidad muchas veces no son más que un escudo con el que protegerse de la realidad y todo lo que entraña de responsabilidad, sacrificio, lucha, tesón, tenacidad, valentía, valerse por uno mismo sin la ayuda de los padres. Es la emancipación.
Alicia vuelve con su familia, Dorothy vuelve a Kansas gracias a sus zapatillas de charol rojo (y el mundo que al principio era gris, blanco y negro, se vuelve lleno de color incluso después de abandonar Oz en la película musical de 1939 con Judy Garland), y Sarah regresa madura como las otras dos heroínas, aunque es discutible para el espectador si Sarah adquiere esa independencia y emancipación. Se supone que sí. Los personajes saludan a Sarah al otro lado del espejo de tocador de su habitación, al igual que el mismo espejismo que sale en El Mago de Oz y su secuela. Al otro lado del espejo, de nuevo, un espejo como el de Alicia. El espejo como realidad paralela. Y de fondo la voz del padre, que sigue sin entrar en la habitación, el feudo de muñecas de Sarah (encerrada como encerrada estaba Rapunzel esperando a su príncipe en la torre).
Como veis, la película puede prestarse a un análisis fílmico muy jugoso, aunque como simple friki, os aconsejo que la veáis porque es entretenida y divertida.
La ventaja de las películas de los 80 es que suelen venderse baratas en las tiendas, dado que son antiguas y rara vez el público masivo vuelve a mostrar interés por ellas, de modo que a veces están de liquidación. Los ochenteros podemos así aprovecharnos de la situación del tan hoy denostado cine de los 80 en nuestro beneficio.
Bueno, pues hasta aquí el análisis de la primera peli de los 80 en nuestro blog. Próximamente más.
Y gracias a todos y todas por visitar el blog. En sólo una semana esta página ha recibido unas 120 visitas. No sé a qué se debe tanto interés, pero dado que el contador casi se ha vuelto loco tras la publicación del post que puedes leer aquí abajo, quizá sea Justin Bruening la causa de tanto fervor. Pues nada, a disfrutar de la foto del chico, que parece que levanta pasiones.