Un homenaje al legado social y cultural de una década irrepetible: los años 80.
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Soy periodista y licenciado en Comunicación Audiovisual y tengo 26 años. Vivo en Alicante y me encanta el revival de los años 80 que vive nuestra sociedad. Espero que os guste el blog y que participéis.
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La televisión de los 80 (VIII): La no televisión de los 80 y el apagón televisivo
Érase una vez un país gobernado por el partido socialista obrero español (PSOE), que una fría noche de diciembre tuvo que afrontar la mayor y más aplaudida huelga general que ha conocido esta nación. Y érase una vez un país que, por primera vez en 32 años, vio cómo era el negro de la pantalla de su televisión.
Me refiero obviamente a la huelga convocada por los sindicatos Comisiones Obreras (CC OO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) para el 14 de diciembre de 1988 y sus consecuencias para el apagón televisivo. Una huelga histórica, sin duda, por muchos motivos: para empezar, la huelga del 14-D eclipsó con creces a la convocada por la revolución obrera de 1934, tomada como referente por los sindicatos; la huelga provocó el cese inmediato de los servicios de transporte (hasta los servicios mínimos fueron escasos); la manifestación convocada logró una asistencia de 400.000 personas; ocho millones de españoles la secundaron; el paro laboral alcanzó cotas de hasta el 90% en algunas provincias españolas, el 95% de universidades y colegios españoles cerraron, en Sanidad se llegó al 85% e incluso la Liga de Fútbol Profesional (LFP) canceló todos sus partidos tanto de Primera como de Segunda División.
¿Por qué llegó la huelga? Aunque trataremos de ello más adelante, lo que podemos decir es que la huelga general se convocó como respuesta por las actitudes del gobierno de Felipe González, que favorecía la precariedad laboral frente al empleo fijo, privilegiaba las privatizaciones estatales y empezaba a erosionar la economía española con las iniciativas del ministro Carlos Solchaga. El detonante, sin embargo, fue el intento de aprobación por parte del gobierno de la Ley de Empleo Juvenil, un proyecto que según el Sindicato de Estudiantes promovía la "contratación basura".
El gobierno luchó contra la convocatoria pero fue inútil. Preparados para recibirla, el gobierno encarga a Televisión Española (TVE), que haga algo para paliar el paro laboral en el ente público (las autonómicas se habían sumado a la huelga). La entonces directora de RTVE, Pilar Miró, previó la situación, y decidió encargarle al jefe de informativos, Julio de Benito, la emisión adelantada de la tercera edición del telediario, con el fin de que, una vez finalizado éste, comenzara una programación grabada que diera al traste con la huelga general. Pero lo que Pilar Miró no sabía era que los trabajadores de TVE se habían reunido el 13 de diciembre en el vestíbulo de Torrespaña para determinar su adhesión a la propuesta de los compañeros del ente en Navacerrada. La intención de los trabajadores que se ocupaban del repetidor de televisión de 'La bola del mundo', era cortar la señal a las cero horas del 14 de diciembre, dejando sin cobertura televisiva a toda España. Tal y como estaba previsto, a las 0.00 horas, el informativo, presentado por Olga Barrio, seguía en pantalla. La redactora de Economía de TVE Carmen Alonso presentaba un reportaje en el que explicaba cómo TVE se había preparado ante el envite huelguista para asegurar la programación. En ese minuto exacto, llegó el temido apagón. José María Fraguas De Pablo fue el encargado de realizar la cuenta atrás, utilizando para ello el reloj digital del circuito interno de radiofrecuencias de TVE. 4, 3, 2, 1...
Y España entera se quedó sin televisión. Obviamente, Pilar Miró intentó negociar con los trabajadores del municipio madrileño de Navacerrada el restablecimiento de la señal, al menos para poder improvisar un cierre de emisión. La señal volvió tras varias horas, mientras los españoles intentaban de alguna manera captar algún tipo de señal que permitiera explicar el fenómeno. La obligada huelga general en TVE se anticipó con un programa grabado del espacio religioso Testimonio, en el que el padre Santiago Martín recitaba un discurso sobre la opulencia y la marginación social. «La Iglesia tiene que ser la voz de quienes no tienen voz; no la voz de los ricos», apuntalaba el sacerdote antes de que la señal se retirara por completo de los televisores en la madrugada del 14-D.
Al día siguiente quedaba valorar el alcance de la huelga. Y lo cierto es que fue abrumador y rotundo. La huelga general del 14-D ha sido la más importante de nuestra historia, y su éxito se explica por las diferencias entre los partidos de izquierdas en un momento en el que el PSOE comenzaba su desgaste político. Como es lógico, el Partido Popular no vio con malos ojos la protesta, y el paro laboral fue tan exitoso, que el gobierno se tuvo que retractar de inmediato.
Pues hasta aquí el apagón televisivo de los 80, un momento histórico para los mitómanos de la década, porque desde su creación, nunca más la televisión ha dejado su hueco vacío en nuestros televisores.